Que te llamen "triste" y que tengas una audiencia, últimamente por los suelos, hoy situada en un pobre 11.4% de cuota de pantalla, no debe ser un plato de buen gusto para nadie. Y menos si tu más directo competidor trata de sacar tajada de todo ello. Tanto es así que Antena 3 decidió, en su día, demandar a Telecinco por protagonizar una campaña de continuo desprestigio hasta ahora nunca vista en televisión.
Ahora, con el paso de los meses, parece que Telecinco, viendo todo lo que "se avecina", ha decidido recular y desmarcarse radicalmente de esta polémica, máxime teniendo en cuenta que las dos cadenas privadas se las están teniendo tiesas una semana sí y otra también por declaraciones de unos y otros durante la mañana, la tarde, la noche y, si me apuran, también de madrugada. Que si yo uso tus imágenes, que no te dejo cogerlas, que si me pongo pinganillo y tú fabricas un programa completamente guionizado,...Por no decir, nada del fenómeno Belén Esteban, que cada vez que llora, sus declaraciones se cotizan a precio de oro molido: que si me caso, que si me separo, que si me divorcio, que la niña (Andreíta) no come el pollo (coño), que si las "almóndigas" y las "cocretas" se le han quemado mientras salía de su chalé de "Para-Cuernos" del Jarama (tal y como le han bautizado en un programa de su misma cadena), ... No todo vale por la audiencia, a no ser que ambas cadenas quieran seguir caminando por "Tierra de Bobos"...Qué quieren que les diga, al final va a tener razón el gran Groucho Marx: "La televisión ha hecho maravillas por mi cultura. En cuanto alguien enciende la televisión, voy a la biblioteca y me leo un buen libro."
Parafraseando el título de la canción de Dani Diges, decididamente a John Cobra, quiere que el público le coma "algo pequeñito"...ni muy grande, ni muy chiquito. Este friki, recalcitrado en Youtube, ha confundido el compadreo del irse de tapas de su barrio con el buen rollo eurovisivo que anoche se respiraba en los Estudios Buñuel de TVE.
No es la primera vez que Mario Vaquero, más conocido como John Cobra, la lía (y bien parda) en televisión: de hecho, ya le pudimos ver este pasado verano en El diario, presentado durante tres semanas por Vanessa Martyn. Ya por aquel entonces se notaba el cariz de este personaje que nunca jamás debió pasar el filtro de candidatos previo al Festival de Eurovisión. Y ahora, después de varias, maratonianas, polémicas y "karmelianas" votaciones previas, aún escuece su soniquete rapero porque ha intentado ensombrecer la victoria de Dani Diges, triunfador de la interminable noche.
El rapero y ex presidiario intentó ponerse anoche el mundo por montera, dando a entender que él estaba ahí solamente para ponerle "salsa" al evento. Y dicho y hecho: pilló a la parienta de turno, le dio un par de cutres volteretas barra meneos (de éstas, de "todo a un euro") y arremetió contra el público asistente, tal y como si fuera un Mihura em-pito-nado (tal que "asín", literalmente). El chaval los tiene bien puestos y una facilidad de vocabulario muy rica y variada en su género, que ya quisiera más de uno (y de dos académicos de la lengua). Apuesten, sobre seguro, a que este tal Cobra llegará muy lejos: le auguro que, como mucho, de aquí a la esquina...
De asesino a presunto culpable. Sí, compañeros de profesión, la hemos cagado. Una vez más. Hemos hecho de forenses y de jueces (y no de periodistas), sin importar el daño y las consecuencias. Se nos ha llenado la boca de humo con tal de aumentar las tiradas de nuestros periódicos, llenando páginas y páginas de forma completamente innecesaria, ocupando horas y horas en diferentes emisoras de radio y "presumiendo" de liderazgo merced a una buena dosis de sensacionalismo y datos macabros a partes iguales.
Las disculpas y los perdones ya suenan a papel mojado. Hemos juzgado a Diego P.V., de 24 años, antes de que hubiera una sentencia. Una vez más, la presunción de inocencia nos la hemos pasado por el forro...Y ya van unas cuantas.
Diagnóstico: algo ha fallado en el sistema. En la publicación de datos confidenciales (de la menor y del joven), en la formulación de juicios paralelos de opinión sin tener en cuenta de quién y de qué estábamos hablando. Hemos antepuesto la opinión a los hechos sin contrastar la información. En definitiva, esto se nos ha ido de las manos. No bastan las reflexiones, hace falta, ahora, recapacitar para ver en qué nos hemos equivocado.
Ahora, Diego está hundido. Le hemos hundido. Entre todos. Un joven con multitud de proyectos personales y profesionales quedan ahora completamente rotos por nuestro egoísmo y nuestra ambición. Queda, por tanto, en la conciencia de cada uno el habernos comportando así con él. Ahora, los lamentos llegan tarde, siempre llegan demasiado tarde...
Hola, me llamo Javier G. Gens y soy periodista. Nací en Las Palmas de Gran Canaria hace ya algunos pocos años y como bien dice el maestro Joaquín Sabina: "No he hecho jamás una canción con mensaje. Yo cuento historias". Espero que vosotros dejéis las vuestras en este pequeño gran espacio. Os espero, al otro lado...Moderación de comentarios.- Los comentarios de este blog son moderados y no se publicarán aquellos que estén escritos en lenguaje sms, contengan insultos, falten el respeto debido a las personas o que no tengan nada que ver con la naturaleza misma del blog. Escribir en mayúsculas equivale a "gritar", así que, por favor, no "grites".Copyright Javier G.Gens. Prohibida la copia y/o distribución total o parcial de los textos aquí publicados (a excepción del artículo de Joaquín Sabina y de las entrevistas reproducidas por otras webs con anterioridad).