Querido Máxim,

Hace tiempo que te sigo, Máxim. Has dado un giro de 180 grados pasando del último informativo (que no ve ni Padre Dios) a colarte en cada casa todas las mañanas deslumbrando al personal con llamativos vestuarios, al cual más estridente (las malas lenguas dicen que te viste el sastre de Marichalar).

Pantalón naranja, zapatos verdes, jersey amarillo,...A ti lo mismo te da que te da lo mismo...Está claro, Máxim, que si antes dormías a las ovejas ahora despiertas a las marujonas de barrios más dormilones y a los escasos Rodríguez que aún pueblan por estos lares.

Boris (el Izaguirre) ya te ha echado el ojo, Máxim. Con ese lookcito imponente, impotente e importante, dejas boquiabierto a más de uno: la Ana Rosa ya se pierde entre noticia y noticia y el Martínez (Óscar) ya ha quedado atrapado ante tanta seducción de vestuario.

Sé de buena tinta que en los pasillos de Telecinco ya se hacen hasta apuestas sobre cómo vas a ir vestido al día siguiente, e incluso, el talante de ZP ha pasado a un segundo plano y dejarte vía libre en las comidillas de ensayos y grabaciones de la cadena. Sin duda, Máxim has creado un estilo...

Máxim, tú que tienes nombre de revista, lo mismo pasas del corazón a los sucesos sin apenas recuperarse uno al ver diariamente cómo la tan amplia y variada cuatricomía se cuela en 625 líneas.

Máxim, cuando puedas, déjame el teléfono de tu modista porque creo que en París, Milán, Nueva York y La Zarzuela ya han cogido número para que un día de éstos, sin avisar, se planten en Fuencarral y pidan cita contigo: Todos quieren - queremos ser Máxim.