Llevo tiempo sin dormir por las noches y sin echar la cabezada de turno las sobremesas de los sábados. ¿Alguien sabe dónde anda Parada?. ¿Ha huido?. ¿Estará preparando otro vídeo – momento Boris – con folclórica de postín y con paquete (no de tabaco) semipreparado para apuntar a estribor?.

Hace algunos meses, Parada, te paseaste por ‘Salsa’ con un ‘lookcito’ tipo ABBA: media melena al viento, engominado hasta las cejas y botas que ya las quisiera Dartacán para su próxima película.

Hablaste del Sebastián, ese hombre del piano (vivaracho, perspicaz y, en algunos casos, ingenuo que, según tú, a veces pecaba de “prota” con el invitado en cuestión). Y de la Sevilla, la Carmen, nuestra Carmen, despistada como siempre e irreciclable como nunca de los sábados tarde. No echaste pestes de ella, hablaste muy correctamente, Parada.

Luego, hablaste de tu trayectoria, de la Cope (que te echaron), del experimento con gaseosa que fue Radio Voz (que también te echaron) y de TVE, de la que también te echaron. A ti Parada, eso no te va, lo que verdaderamente te vuelve loco son las coplas y los barcos por este orden.

Se te echa de menos, Parada. Ahora sólo te veo en los Cortes Ingleses en formato dvd anunciando pelis del Escobar, Marisol, Joselito o Rocío Dúrcal. Parada vuelve, la tele no es lo mismo sin ti. Y no es lo mismo porque ahora pueblan por estos mundos grandes hermanos, famosos de medio pelo, Pantojas, Julianes y Maites (el trío la-la-la), tertulianos de tercera regional y presentadores buenos, los pocos, que no levantan audiencia. Parada vuelve, aunque sólo sea, por Navidad.