"Es el escudo del Atlético de Madrid. A sus 22 años, Fernando Torres ya sabe lo que es llevar el peso de su equipo. Pero ahora afronta un reto más complicado, un Mundial con España. No le tiembla el pulso, irradia seguridad.

Con tres años tiró por la ventana un camión de juguete que cargaba dinero. Al final lo recuperaron, pero... ¿qué queda de ese chico travieso?
Depende del momento. No tiene nada que ver cuando estoy con mis amigos con cuando estoy trabajando, pero sí me gusta estar en el vestuario con los que más ruido hacen. Y con mis amigos es igual.

Cuando empezó a jugar al fútbol lo hizo como portero. Pero tengo entendido que un accidente le cambió la vida...
Mi hermano era portero y yo quería ser como él. Un día, jugando en un campo de cemento me rompí dos dientes. Ahí decidí cambiar de posición. Como, además, mi hermano necesitaba que alguien le tirara, me tocó a mí.

Mejor para sus seguidores y peor para los defensas. Por cierto, ¿hay alguno al que desee enfrentarse, alguien a quien quiera dejar atrás para demostrarse algo, para superarse?
Los mejores defensas los tenemos nosotros. Pablo, Puyol, Marchena... Contra ellos ya he jugado en la Liga y seguramente son los mejores. De otras selecciones también hay grandes futbolistas que están en nuestro campeonato.

¿El peor momento de su vida fue cuando se rompió la rodilla?
Quizá, pero al final fue una temporada bonita porque terminé debutando con el primer equipo. Creo que fue peor no ascender con el Atlético de Madrid en Getafe. Nos jugábamos estar en Primera División a un partido y te das cuenta de que te queda un año más en Segunda.

¿Debutar con la selección es equiparable a esa llamada en la que le dicen, siendo muy joven: "Hola, soy Paulo Futre y vas a entrenar con el primer equipo"?
No, es diferente. De niño, el primer equipo lo ves muy lejos. Ese paso es el más complicado. Una vez que lo consigues, seguir depende de ti. Ser llamado para la selección es el premio a hacerlo bien en tu equipo y ser, para el seleccionador, uno de los mejores de España. Estar entre los 23 seleccionados es un premio.

¿Cuando saltáis al campo pensáis en el frutero, en el abogado, en el vecino... en todos esos españoles que cantan los goles y las victorias y sufren las derrotas?
En la Eurocopa de Portugal me quedé impresionado con cómo se nota el aliento de los aficionados. Esta vez la gente está pensando en si somos capaces de pasar de cuartos de final. Confiamos en darles una gran alegría.

Ganar a Brasil sería como decir: "Aquí estamos después de toda la cera que nos han dado".
Aunque no quieras, toda la afición piensa en cuartos, pero hasta llegar ahí hay cuatro partidos. En el grupo te puedes permitir fallar un día; en octavos, no. Pensar en más adelante es negativo. Tengo malas experiencias. Es mejor partido a partido, ir de humilde y de tapado y dejar la presión a Brasil y Alemania.

En el vídeo del himno de la selección se os ve daros un gran abrazo. ¿Es una pose o de verdad os sentís más unidos?
Lo del abrazo es para hacer más equipo. Fue una idea surgida en Portugal, y con Luis nos ha ido bien. Nos sentimos más unidos. El secreto de este equipo es el buen ambiente del vestuario. Somos jóvenes y todos hemos coincido en otras categorías. Nos conocemos desde hace tiempo y somos casi como compañeros de club. Eso se nota en el campo. Tenemos claro que lo importante es el equipo. El secreto es que, entre quien entre en el equipo, no se nota. Estamos convencidos de que puede ser nuestro Mundial y el compañerismo es un síntoma. Si alguien se queda fuera, no se enfada y apoya a los demás.

¿Cómo es Luis Aragonés dentro del vestuario?
Como lo es fuera. Siempre está pendiente de todo, y es muy importante para él aislar al jugador de lo externo. Es muy importante tener a todos concentrados. Pone mucho hincapié en que todos estén metidos en el juego. Le saca el rendimiento máximo al jugador a través de la exigencia. Si tienes un mal día, te obliga a entrenarte mucho mejor al día siguiente. Sólo por no escuchar sus voces te exprimes al máximo. Cuando lo tienes de entrenador no te das cuenta de lo importante que es eso, pero sí cuando se va.

El seleccionador dice de usted que nunca marca dos goles iguales. ¿Ésa es su mejor faceta, que domina todas las artes del gol?
Luis me conoce bien y con él aprendí mucho. Y aún lo sigo haciendo. Me conoce desde que llegué del juvenil. Me enseñó casi todo lo básico y conoce todo aquello en lo que fallo. Siempre que tenga buenas palabras para mí querrá decir que he evolucionado.

En Italia, aunque Totti estuviera cojo, nadie le criticaría. En Francia, con Zidane pasa lo mismo. ¿Por qué aquí se critica tanto a Raúl?
Porque aquí se tiene poca memoria. Se olvida lo que ha hecho. Con 28 años, Raúl tiene todos los récords del fútbol español. Los grandes jugadores aparecen en los grandes momentos y Raúl lo hará. Cuando Zidane ha estado mal, se le ha apoyado. Raúl es el primero que te echa una mano cuando llegamos nuevos al vestuario. Le valoramos mucho. Tener un jugador así en el campo te da mucha tranquilidad.

¿Favoritos para el Mundial?
Brasil y, sobre todo, Alemania. Parece que los alemanes van de tapados, pero siempre están ahí. Y más este año, jugando en casa. Los cruces les favorecen y será el rival a batir.

¿Por las noches visualiza la imagen en la que levanta la Copa del Mundo?
Eso queda muy lejos. Lo importante es el primer partido, contra Ucrania.

¿Qué día piensa volver de Alemania?
Más tarde del 9 de julio (el día de la final) y tras dos días celebrándolo." | Interviú.