"Acaba de llegar del pediatra con su hijo Telmo, de tres meses. Lo deja echando la siesta y charlamos.

Tele, marido, padre... Todo le ha venido junto...
Sí. Hace cuatro años estaba de fiesta. Tuve la idea de abrir el restaurante, me casé, llegó lo de la tele, el niño...

¿Está de moda la cocina?
Eso dicen... (risas).

¿Qué es lo que más le gusta del programa?
Tener que ir al mercado y ver el producto en primera persona, me encanta.

¿Le da rabia cuando le ganan sus concursantes?
(Risas.) Forma parte del juego, le da vida al programa.

¿Cocinar relaja o cabrea?
Relaja, ¿cómo va a cabrear?.

¿Se nota cuando un puchero se hace con amor?
Claro, es como cuando escribes un artículo con amor.

¿Cuándo y por qué decidió dedicarse a ser cocinero?
Con 14 años empecé en el restaurante de unos amigos. Luego estudié hostelería en Granada.

¿Cómo se asciende en el mundo de la cocina?
Trabajando duro y sin perder la ilusión.

¿Afecta el calor de los fuegos en el ambiente afectivo de una cocina?
Sí, aunque depende más de la gente que haya.

¿Es estricto con los suyos?
Sí que soy exigente, pero respetuoso sobre todo.

Su plato preferido...
El mejor plato es el que llega limpio.

¿Es escrupuloso?
Sí, me gusta la limpieza.

Maniático...
También. Me gusta que todos los paños sean iguales, que los juegos de cuchillos también lo sean...

¡Qué gusto!.
(Risas.) Una cosa es lo que me gusta y otra lo que hay.

¿De qué color prefiere sus delantales?

Blancos, para que se vea cuando están sucios." | 20Minutos.