
"Un hombre tan docto como usted, ¿cómo asume que los espectadores del plató coreen su nombre como a un ídolo de adolescentes?
Muy orgulloso. Para mí esa actitud la considero como una ilusión magnificada de lo mismo que me sucede cuando voy por la calle y la gente me demuestra su cariño por mi trabajo en Redes o me felicitan por mi último libro. Cuando lo corean -creo que lo hacen de manera espontánea- me hacen emprender un viaje al mundo de la felicidad.
Una cosa es llevar diez años dirigiendo y presentando en La 2 Redes, pero ¿qué hace un hombre como usted en el prime time de una cadena para mayorías?
Divertirme gratamente. Presentar este programa me da la oportunidad de hacer algo que siempre me ha encantado en esta vida: contar las cosas y enseñarlas de la forma más divertida posible. A diferencia de Redes, en que soy el responsable directo de los temas, en el El primero de la clase se me da la venia de poder acceder al público infantil que -aunque suene a tópico- está totalmente abandonado por los medios.
¿Cómo definiría usted El primero de la clase?
Es un reality escolar en el que los protagonistas son los niños. Se trata de un programa familiar en el más amplio sentido del término ya que lo pueden ver tanto los grandes como los pequeños.
¿Es este el tipo de programas por el que tiene que apostar la televisión pública?
Es de insensatos dar la espalda al conocimiento. La gente tiende a aparcar a los niños en el colegio y descargar toda la responsabilidad educacional en los maestros. Hay que apostar por la universalización de la educación y tener los padres un poquito más de participación en todo lo que atañe a nuestros hijos, y la televisión puede ayudar en ese cometido.
¿Le damos a la televisión más importancia de la que se merece?
La televisión como vehículo de comunicación de masas es un medio vital para este tipo de empresas. Los humanos somos unos seres visuales. Nos enamoramos con una mirada y nos gusta que nos cuenten historias. La televisión no hace más que aprovechar esa costumbre tan ancestral.
¿El primero de la clase tiene los elementos propios de un programa para niños?
Nuestros ingredientes son divertir, entretener y enseñar. Parece complicado, pero no lo es. Aunque la audiencia en el primer programa no fue la soñada ni desastrosa, estoy totalmente convencido de que vamos por buen camino. Somos pioneros y estamos explorando un territorio desconocido. No es una tarea fácil, ya que a diferencia de las revoluciones técnicas que son vertiginosas, las del conocimiento son más lentas." | ABC.




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