"El papel de la doctora Melfi en Los Soprano la ha convertido en la psiquiatra más famosa de la tele. Por eso, se enfrenta con pena al rodaje de los últimos episodios. A sus 51 años, Lorraine Bracco, la actriz que da vida a la psiquiatra Jennifer Melfi en Los Soprano, vuelve a tener razones para sonreír después de tres fracasos matrimoniales y una ardua batalla por la custodia de sus hijos que la llevó a la bancarrota y la depresión. Como ella misma confiesa, no le habrían venido mal unas sesiones con la doctora Melfi, pero al final ha encontrado la felicidad al lado del ex jugador de baloncesto Jason Cipolla, está escribiendo su autobiografía y rueda la última temporada de Los Soprano. Esto es lo único que la entristece, despedirse de un personaje que la ha acompañado durante más de siete años, según confiesa en una entrevista concedida en exclusiva a XL Semanal TV en Los Ángeles.

¿Qué sorpresas hay en la última temporada de Los Soprano?
He tratado de robar el guión, pero no he tenido ningún éxito. Me han dicho que no estoy preparada para leer el final de la serie.

¿Aún te impactan los guiones?
Sí, son muy interesantes. Cuando recibimos el guión, todo el equipo se sienta a leerlo y siempre hay sorpresas. Es realmente divertido participar en una serie de calidad como Los Soprano.

¿Qué tramas recuerdas especialmente después de todos estos años?
La violación de Melfi me sorprendió mucho. No entendía por qué hacían daño a la única persona decente de la serie, un personaje que jamás había hecho daño a nadie. También me sorprendió que esa mujer tuviera un código moral que le impidiera contar a Tony Soprano lo que le había ocurrido. Visualmente me impactó el asesinato de Ralphy, porque fue horrible. Hay cosas que lees en guión y luego son mucho más poderosas en televisión. Es excitante ver cómo se desarrollan las historias en la pantalla. Como ves, soy una verdadera fan de Los Soprano.

¿Qué destaca de tu personaje?
Todo, pero fundamentalmente que se trata de la primera mujer de ascendencia italiana con educación universitaria que logra cierta relevancia en la pequeña pantalla.

¿La serie te ha cambiado la vida?
Puedo comer en cualquier restaurante de Nueva York sin reserva. Creo que es el único cambio.

Pero la serie te ha hecho famosa, ¿no?
Sí. La gente me reconoce por la calle, y me parece increíble que todo el mundo me conozca por esta serie después de tantos años en esta profesión. Los conductores de autobuses de Nueva York me saludan diciendo: ¡Hola, Melfi!. A veces ni me doy cuenta de que hablan conmigo; parezco tonta. La verdad es que no me puedo quejar; estoy muy orgullosa de mi trabajo en la serie. Soy parte de una producción de éxito y me siento Miss Simpatía.

¿Cuál es la clave de ese éxito?
David Chase (creador de Los Soprano) ha sido capaz de mantener el nivel. Cuando los neoyorquinos supieron que iba a concluir la serie, empezaron a gritar y pedir que siguiera un año más. Decían que no podían vivir sin la serie y que no habían tenido suficiente violencia. Es curiosa la reacción del público. Por mi parte, que cuenten conmigo hasta el final.

Si fueras psiquiatra y tuvieras un paciente como Tony Soprano, ¿cómo te enfrentarías a esa situación?
He hablado con suficientes profesionales como para afirmar que hay pocos casos tan fascinantes como el de Tony. Cuando tienes un paciente así, lo quieres para ti. Si hubiera sido psiquiatra, me hubiera gustado tratarlo a él y al ex presidente Clinton. Creo que le habría ayudado con el escándalo de Mónica Lewinsky. Tengo amigos psiquiatras que me llaman para preguntarme: ¿Qué tal la sesión de hoy?. Nos morimos de risa; es divertidísimo tratar a Tony Soprano.

¿Cómo te sientes ahora que la serie se acaba?
Es horrible, pero también quiero tener tiempo para mí y mis hijos. Como actriz, nunca había vivido la experiencia de tener trabajo durante tanto tiempo seguido. Voy a echar de menos la serie.

¿Qué harás después?
No lo sé. Siempre he pensado en retirarme en Francia, así que, por lo pronto, pasaré unos meses allí, el único lugar del mundo en el que me siento una mujer de verdad.

¿Hasta Francia viajas para sentirte mujer?
He tenido en mi vida momentos buenos y regulares, pero por fin me he convertido en la mujer que yo quería ser. Mi motor en la vida ahora es divertirme y espero que lo más duro de mi existencia ya haya pasado." | Laguiatv.