"Miqui Puig es un insaciable melómano. Ex líder del grupo Los Sencillos va camino de convertirse en el nuevo animal televisivo por ser uno de los tres miembros del jurado de Factor X, el reality musical de Cuatro que en su primera gala registró una cuota de pantalla del 12,3%. Tras esta prometedora salida, este lunes se emite la segunda gala de este concurso de talentos musicales en el que Puig, junto con los también mentores Eva Perales y Jorge Flo, buscará ese factor entre los participantes.

Los resúmenes de los castings engancharon y la primera gala ha funcionado bien ¿lo esperaba?
No entiendo de audiencias. No quiero tener una presión añadida cuando salgo en pantalla, quiero disfrutar y ofrecer el mejor espectáculo televisivo que podamos hacer. La cadena está contenta, y con eso me vale.

¿Por qué cree que le llamaron para esta aventura?
Llevo veinte años en este negocio siendo juez y parte. Lo primero es necesario para el desarrollo del programa, y lo segundo es lo que me excita. Me gusta escoger las canciones, trabajar con los arreglistas y también hacer de consejero y psicólogo con los chicos, a los que hay que animar, asegurar que todo va bien y que no se dejan influenciar por lo que digan los otros dos jueces.

Su faceta más conocida es la de cantante y fundador de Los
Sencillos, pero usted también es productor, coleccionista, DJ,
colaborador en programas de radio y televisión, y también ha hecho anuncios y cortos.

Lo que más me emociona es la música y lo que más me gusta cantar.

Hay muchos que todavía tararean Bonito o Mala mujer, dos temas emblemáticos de su banda.
Voy a celebrar los veinte años que llevo dedicándome a esto con el
álbum que lanzo el próximo 19 de junio, Miope, con temas de Los
Sencillos y también inéditos en el que ha colaborado mi amiga Alaska.

Siempre ha dicho que antes que artista es fan.
Sí. Me engancha lo que estamos haciendo aquí porque es trabajar codo a codo con los chicos -le toca defender a los grupos-. Es decir, participar en la parte más básica del negocio.

Más de uno le ve en la línea de Risto Mejide -el jurado más polémico de la última edición de Operación Triunfo-.
Hay muchos detractores de estos Talent Shows, también los tuvo OT. Hay gente a la que no le gusto, situación que ya viví en mi etapa con Los Sencillos. No me creo nada, sólo lo justo. No estoy haciendo ningún papel, los que me conocen saben que soy así, que me río de todo el mundo empezando por mí mismo. Soy blanco y gordo -perdió 25 kilos cuando no tenía trabajo- y tengo cara de pan, es hereditario. En mi día a día soy cínico. Este mundo es muy exigente, no entiendo que venga un cantamañanas y me diga que estoy equivocado en mis juicios, puede que lo esté, pero es mi criterio y por eso estoy aquí. Es curioso, pero los que peor cantaban eran los que más se rebotaban.

¿Se ve bien en la tele?
Creía que no servía para esto, pero alguien me convenció de que la
cámara me quiere. Sigo sin poder verme porque sólo apunto los defectos. Tengo potencial para comunicar, soy concreto, pero quiero mejorar mi dicción, bajar el tono...

Últimamente, los jurados son más protagonistas que los propios concursantes. Risto Mejide y Poty son algunos de los ejemplos.
Se dice mucho eso de este va de... Yo no voy a nada, soy yo y punto. Lo de los prejuicios es muy español. Me llama la atención eso de que cuando alguien te conoce te dice que eres muy normal, y yo me pregunto cómo se pensaba que era si no sabía nada de mí.

¿Cómo ve a sus protegidos?
He empatizado con ellos, me preocupan porque intento ser humano. Yo no quería ocuparme de los grupos porque tienes que lidiar con cuatro personalidades distintas. No te tiene que hacer caso uno, sino cuatro, y, además, entender que esto es un concurso.

Ya, pero este espacio les puede cambiar la vida.
La televisión no arregla la vida de nadie. Si aquí se te rompe un sueño, pues no haber venido.

¿Serán capaces de descubrir a una futura estrella?
No se busca al gran cantante, sino al artista que se cree lo que hace, se arriesga y se come el escenario cuando sale. Y si desafina, pues no pasa nada. Robin Williams no tiene una voz excepcional, pero sabe utilizarla. No sé si lo vamos a lograr. Además, la última palabra la tiene el público.

¿Qué tipo de relación tiene con los otros dos miembros del jurado?
Cordial y muy profesional. Hay rivalidad y tensión dentro de un tono amable.

¿Ve en Factor X su plataforma para ser la nueva estrella mediática?
Estoy aquí porque me gusta, no por la fama. En el escenario soy
artista, pero en cuanto se apagan las luces soy el tipo más normal del mundo.

Dígame, ¿para qué ha servido Operación Triunfo?
Para atender a las nuevas generaciones y demostrar que los programas de música interesan." | Laguiatv.