
"El actor que agitó a las jovencitas con Un paso adelante será, a partir de septiembre, un doctor con problemas de adaptación.
¿Quién es Ulises?
Un joven de 28 años, que ha acabado la carrera de Medicina en Estados Unidos. Su familia es adinerada, pero esto no significa que sea el típico niño pijo y mimado, sino un chico que ha tenido suerte, que es muy majete, humilde y se preocupa por los demás. Su familia se queda en la ruina y se tiene que hacer cargo de la situación. Se pone a trabajar en un centro de la Seguridad Social de la periferia de Madrid, donde todo es un auténtico caos. Le cuesta mucho asimilar la nueva situación.
Y sufre de un mal desconocido...
Es un síndrome real que padecen los extranjeros por la incapacidad de adaptación al nuevo medio en el que están. Tiene síntomas como insomnio, cambios de humor y ataques de ansiedad.
¿Más doctores en la pantalla?
No es una serie de médicos, como las 37 que ahora mismo hay en la parrilla. Es una comedia muy divertida, donde se cuenta la visión de una persona dentro de un centro social, que no está acostumbrada a ver cierto tipo de problemas. Es un joven agobiado y estresado, que no tiene tiempo para nada más que intentar salvarse a él mismo, porque se siente como un extranjero en Japón.
¿Ha sido un trabajo duro?
Me he tenido que preparar mucho, y sigo haciéndolo: el personaje no lo coges enseguida. Me he puesto a estudiar interpretación, porque hasta ahora no había tenido tiempo. Empecé con nueve años y hasta hoy no he tenido ningún día libre. He hecho un curso intensivo que me ha ayudado muchísimo, porque me ha dado un montón de herramientas para trabajar de manera diferente.
¿Ha dejado ya de ser un ídolo de jovencitas?
Nunca me he visto como un ídolo de adolescentes. Gracias a Un paso adelante, tuve la oportunidad de vivir un momento muy bonito, donde aprendí y disfruté muchísimo. Era una serie enfocada al público juvenil, donde se mezcló la parte musical, y todo ello se convirtió en un fenómeno muy extraño. Tuvimos un momento muy popular, pero no me veía como un ídolo, porque los ídolos, aunque sean juveniles, tienen más edad y experiencia de la que tenía yo entonces. He madurado profesional y personalmente.
La inmigración despierta mucha preocupación en la sociedad...
Es difícil de controlar. Cuando investigas un poco en los problemas
de cada uno, dan ganas de adoptar a todo el mundo que quiere tener una vida mejor y te das cuenta de que la gente no es mala ni hace daño porque sí, sino porque lo necesita.
¿Cómo lleva el tema de la fama?
Con la misma serenidad que cuando me di cuenta de cómo funcionaba, cuando tenía 14 años. Después de hacer 150 capítulos de Al salir de clase, la gente me paraba por la calle. Al mes y medio de dejar la serie, ya no me pedían autógrafos, y eso me hizo saber cómo era, que es algo que conlleva la profesión, pero que lo realmente importante es el trabajo, superarte cada día y ser amable con la gente. No te tiene que afectar ni para bien ni para mal, porque no eres ni más ni menos por mucho que te paren y te reconozcan.
¿Qué queda del chulito de Rober de Un paso adelante?
Nada. Sólo un recuerdo maravilloso. Estaré eternamente agradecido al personaje y a las puertas que me ha abierto en todos los países --más de 14-- donde se emite la serie.
Cuando empezó, ¿imaginaba qué derroteros tomaría su carrera?
¡Para nada!. Yo soñaba con ser un jugador del Real Madrid (estaba en los alevines). Tras rodar El palomo cojo, me empecé a desviar un poco del sueño que tenía, porque era incompatible estudiar, trabajar y entrenar. Como me lo pasaba muy bien, continué con ese hobby y dejé un poco de lado el fútbol. Al final, ganó aquél.
¿Es fácil digerir el éxito a su edad?
Ha sido vertiginoso, pero a lo largo de 15 años. No ha venido de un día para otro. Tengo mucha suerte de seguir trabajando y de haber
coincidido con muchos compañeros que han abandonado la profesión o han tenido épocas muy malas. Me considero un afortunado en todos los sentidos, porque en los últimos cinco años he trabajado sin parar más de 20 días. Es un sueño que tarde o temprano tiene que terminar y espero que cuando eso pase no pierda la ilusión y me siga formando hasta que lleguen otros proyectos.
¿Qué le queda por hacer?
Mi sueño es seguir trabajando. En todos estos años me he dado cuenta de que el éxito es perdurar, que es lo más complicado. Poco a poco lo voy consiguiendo. Es una profesión con una carrera de largo recorrido. De los 5.000 metros, sólo llevo 150.
¿Hollywood es todavía su meta?
Si algún día suena la flauta, tengo la oportunidad y estoy a la altura, sería maravilloso. Pero aún me queda muchísimo por hacer aquí.
¿Qué destacaría de su carrera?
Tres proyectos: Un paso adelante, que englobó cantar en directo y aprender un montón; El cartero de Neruda y la experiencia de trabajar con José Sámano, que me dio la posibilidad de cambiar de registro inmediatamente después del personaje de Rober, y El síndrome de Ulises, que es la oportunidad más importante que me han dado, porque todo el peso recae en este papel y tengo que estar a la altura." | El Periódico de Cataluña.




Los comentarios están cerrados