"Carlos Hipólito ha vivido en la piel de muchos personajes pero ninguno ha desequilibrado a este gran actor que, con 30 años sobre las tablas, ha vuelto a dar en el clavo, esta vez en televisión. Nombre de varios montajes de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, Hipólito, que formó parte de las que han sido las obras más
taquilleras de las últimas temporadas, Arte y El método Grönholm es uno de los nombres de Desaparecida, una de las series emblema de TVE que tiene asegurada su continuidad en la parrilla de La 1. El caso de la joven Patricia Marcos ha tenido en vilo a los espectadores de la televisión estatal, emisora en la que este actor madrileño de 51 años es, además del padre que vive el drama de la desaparición de su hija, la voz en off de Carlitos en la veterana Cuéntame cómo pasó.

Desaparecida se ha tomado un descanso navideño.
Continuará después de las Navidades, fechas que a la cadena no le
han parecido muy apropiadas para emitir esta serie tan dramática. En esa emisión parece que todo se ha solucionado, pero hay un quiebro.

Ya se habla de una segunda temporada.
Todavía no hay nada decidido. Se están barajando varias
posibilidades y hay varias vías abiertas. Todos estamos dispuestos a seguir porque, más allá de lo mucho que nos gustan nuestros personajes, estamos muy orgullosos de participar en una serie que hace que la televisión sea más digna. Desgraciadamente no es muy habitual que se cuiden los planos, la luz, la fotografía...

Entonces ¿hay voluntad de continuar?
Sí. Los guionistas están como locos con el camino a seguir. El
arranque de base no puede durar eternamente, se resuelve la
desaparición de Patricia y hay que ver, dentro de un tono policíaco, si se sustenta en casos autoconclusivos de dos o tres episodios, en que la familia funde una asociación para ayudar a otros padres que sufran la misma tragedia o la amistad entre Alfredo y el teniente Sierra -Miguel Angel Solá-, porque esa doble vertiente policial y civil puede dar mucho juego.

Desaparecida tiene un sello muy de verdad ¿cómo se cerrará esta primera entrega?
Bien, no defraudará. No vamos a sacarnos un conejo de la chistera ni habrá fuegos artificiales porque está todo muy sembrado. Desaparecida no es una serie tramposa.

¿Cómo les afectó la actualidad?
El tiempo lo pone todo en su sitio. Oí comentarios sobre lo
oportunista que era la producción, pero, por esa regla, no habría
series de asesinatos porque todos los días matan a gente todos los
días. Ni por la edad de la desaparecida, ni por el ámbito en el que se mueve y tampoco por cómo tratamos el tema tiene nada de ver sobre la pequeña Madeleine. Incluso hubo parte del equipo que pensó que esa repercusión mediática perjudicaría a Desaparecida, una historia que no se improvisa en dos días.

No es la primera vez que le ofrecen un trabajo de peso en
televisión, ofertas que había rechazado hasta que llegó Desaparecida.

¡Confiaba tanto en los guiones!. La historia está muy bien armada y el retrato de los personajes es bárbaro. Me emocionó mucho esta
familia, leyendo los guiones tuve unas sensaciones muy especiales.
Habitualmente estoy muy concentrado para interpretar distintos estados de ánimo, pero con esta serie no me cuesta nada meterme en situación, me sale automático sólo con pensar por lo que está pasando este padre.

Se nota que entiende muy bien a Alfredo Marcos.
Es un tipo íntegro, positivo, conciliador y saca fuerzas del dolor. Es una buena persona, pero no es ñoño, tiene carácter.

Con un personaje como éste ¿es fácil perder el equilibrio?
He intentado huir del efectismo. En un drama puedes brillar con las
escenas fuertes, pero yo he ido por lo más sencillo, por la verdad y he tenido a cuatro maravillosos directores que estaban al quite para que no me pasara. Estoy muy arropado por mis compañeros, sin Luisa Martín, Miguel Ángel Solá y todos los actores jóvenes, mi personaje no sería como es. En Desaparecida hay mucho talento. A veces me sentía perdido, me preocupaba el sufrimiento de esta familia, y había que dosificar para no cansar al espectador, para que éste no tuviera la sensación de que todo el tiempo estábamos con la emoción a flor de piel.

Viendo a Alfredo Marcos, muchos se han acordado de los padres de las niñas de Alcásser.
Yo sólo he pensado en el propio Alfredo porque lo que tenía que
hacer era el personaje que estaba en el guión. Uno puede tener muchas fuentes de inspiración, pero lo que hay que hacer es poner cuerpo y sangre a lo que has leído. Sería incapaz de acercarme a alguien que hubiera pasado por esa situación para que me contara cómo lo ha vivido porque sería una frivolidad y una falta de respeto. Si eso me pasa a mí y alguien se me acerca para que se lo cuente, le diría que no indagara en mi dolor y que me dejase en paz.

¿Se lleva el personaje a casa?
Nunca. No sólo se puede, sino que se debe dejarle en el plató por
pura salud mental. Nunca me he sentido invadido por los papeles que he hecho, algunos tremendos. Si es cierto que, como en el drama utilizas tus emociones de manera permanente, pues estás más sensible a todo lo que te rodea.

Parece que le está cogiendo gusto a la tele.
A esta televisión, sí. Ser conocido nunca ha sido una meta, pero con estas dos series sí noto que soy más popular y me asusta un poco porque hasta ahora no lo había vivido. Estoy contento porque la popularidad es un reconocimiento a lo que haces, a que tu trabajo emociona y es creíble.

Nunca le ha faltado trabajo en el teatro, medio en el que ha arrasado en los últimos seis años con Arte y El método
Grönholm.

Tener dos triunfos seguidos es un lotería. Espero poder hacer muchos textos más, algunas serán bien recibidos y otros no. La vanidad es muy peligrosa. Además, hay películas y funciones que no han gustado al público y en mi recuerdo sí han sido un éxito porque he aprendido muchas cosas y me han ayudado a crecer.

¿Cómo ve la televisión?
Como un medio muy enriquecedor. La velocidad con la que trabajas te hace estar mucho más alerta porque estás con varios planos a la vez, lo que hacer que tengas muy claro el diseño del personaje y lo que hay que contar en cada escena. Es una gimnasia buenísima." | Laguiatv.