
Ya lo decía el siempre genial Fernando Fernán Gómez cuando le tocaba la moral algún reportero molesto e irónico del Caiga quien caiga (a la mierda). Telecinco fulmina, con mucho autobombo y con muy poco margen de maniobra, uno de los programas más pestilentes de la televisión actual.
Aquí hay tomate era como el siempre inoportuno vecino del
cuarto que entraba en nuestras casas, sin avisar, bajando braguetas, descubriendo líos de faldas - y de camas - de famosos y famosillos, al tiempo que, intentaba resucitar a algunos - y a algunas - que ya ni tan siquiera pueden defenderse. Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde, eran, y son, dos moscas televisivas auténticamente cojoneras. Un tándem Bonnie & Clyde con gruesas e importantes diferencias: vendían mierda al mejor postor, sin importar ni la ética, ni la estética y sin importar que se haya
cruzado, un día sí, y otro también, la siempre estrecha línea que
separa lo público de lo privado, lo decente de lo vergonzoso, lo
sencillo de lo chabacano, lo fresco de lo sonrojante y lo profesional
de lo bochornoso,...
Era, en definitiva, un mercadillo de sobremesa, de ésos de todo a un euro, que ofrecía, y vendía, noticias de saldo como si fueran las grandes ofertas del día. Y uno picaba, porque, en el fondo, fondo, todos tenemos un punto de cotilla y me / nos pone/n saber con quién se acuesta, y con quién se levanta, las folclóricas de postín, las actrices de primera línea (de flotación), los cantantes más atracativos del momento o los triunfitos que tratan de buscar, y hacerse un sitio, en el siempre complicado del mundo de la música. Y lo consiguieron, cada tarde, a esa hora que cabalga entre la comida, la digestión y la posterior siestecita de turno. J.J. y La Alcayde se despedirán, hoy, de sus fieles, con la cabeza gacha, con las lágrimas en los ojos, con la cuenta corriente bien repleta (a costa de todos nosotros) y con una retahíla de demandas que bien podría entrar en el libro Guiness de los Récords. Ni tan siquiera llegarán a su quinto aniversario de emisión, tal vez porque las siempre calentonas telenovelas de La 1 y la buena dosis de humor de Conde (Patricia) y Martín (Ángel), en La Sexta, han acabado, por completo, con un Tomate que huele, y sabe, a podrido. Pasen página, el Tomate ya es detritus, ya es pasado, ya es historia, ya es mierda, si alguna vez dejó de serlo...




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