
"Tras cuatro años interpretando a Nate Fischer, Peter Krause regresa a la pequeña pantalla con la serie Dirty, Sexy Money, un producto mucho más comercial que A dos metros bajo tierra y rodeado de nombres ilustres como Donald Sutherland, Jill Clayburg o William Baldwin. TNT la acaba de estrenar en pago en nuestro país y A-3 hará lo propio en abierto próximamente.
¿Qué le llevó a regresar a TV después de tanto tiempo en A dos metros bajo tierra?
Esa es una respuesta muy fácil. Craig Wright, el escritor de esa serie era el de ésta. Él escribió alguno de mis capítulos favoritos, como en el que Nate entierra a Lisa. Al principio no quería volver a la televisión ni comprometerme con un horario despiadado pero esta serie es muy buena, funciona bien, tiene mucha comedia, hay mucho talento en el equipo y por eso me interesó.
Los primeros capítulos son todo un rompecabezas...
En mi personaje hemos tenido ciertos problemas, porque no es detective, sino abogado, pero quiere descubrir qué pasó realmente en el accidente donde murió su padre, y por ello acepta ser el abogado de una de las familias más poderosas de Nueva York, porque el patriarca y su mujer tenían motivos para matarle. En la serie los billonarios se tratan de una forma despiadada.
¿Es más fácil tocar temas menos oscuros que la muerte?
No creo que el dinero sea menos oscuro que la muerte pero es cierto que nos enfrentamos en esta serie a temas más ligeros.
¿Se puede hablar de telenovela al referirse a esta serie?
Yo creo que no. Esta serie tiene mucho de teatro. Las telenovelas son teatro enmascarado con guiones menos decentes. Me gusta el equilibrio que se ha conseguido, comedia y drama por igual.
¿Es complicado mostrar el mundo de los ricos?
Esta serie muestra el dinero de forma obscena, no se parece a ningún otro producto en ese aspecto. Ir a cenar sushi en avión privado es un lujazo.
¿Con dinero realmente se puede tener todo?
Digamos que el dinero puede llegar a ser pornográfico. La riqueza es obscena cuando se utiliza como un capricho, pero la disparidad de cómo unos tienen mucho y otros muy poco es obsceno. El mundo en que vivimos es obsceno, quiero decir que es una locura.
El año pasado llegaban los Walker, en Cinco hermanos. En éste los Darling, de Dirty, Sexy Money. ¿Los dramas familiares regresan a la televisión?
Creo que todos los programas de televisión son un drama familiar, a excepción de procedimientos forenses o médicos, e incluso éstos tienden a crear una familia con sus protagonistas, por la forma en que trabajan juntos. Si miras dentro de las series de éxito, todas se mueven bajo la misma fórmula. Cuando era joven veía Quincy, un hombre contra todo el mundo, Sports Night, que era un show familiar, y ahora por supuesto A dos metros bajo tierra, Los Soprano, Los Simpson. Cinco hermanos se diferencia de la nuestra en que es un producto mucho más dramático.
¿Cómo se lleva lo de trabajar con una leyenda de Hollywood como Donald Sutherland?
Me pareció algo fascinante. Trabajar con alguien de su estatura en
Hollywood es un honor. Normalmente suele ser muy fácil compartir
trabajo con gente que ya ha tenido éxito en esta carrera, porque no tienen inseguridades. Donald es sensacional y estoy aprendiendo mucho con él.
Últimamente muchos actores se quejan de las molestias que causa ser famosos...
Creo que forma parte del trabajo y en mi caso hay un balance equitativo entre lo que la fama representa en mi vida y lo que yo he buscado. Supongo que si A dos metros bajo tierra se hubiera convertido en un producto de la cultura pop entonces todos los actores de la serie hubiéramos estado demasiado expuestos y nuestras vidas habrían sufrido las consecuencias, pero afortunadamente no ocurrió. Veremos qué pasa ahora.
¿La prensa del corazón en Hollywood es buena para un actor?
Lo mejor es que el público lea artículos sobre ti por el interés que les despierta tu trabajo y no por nuestras aventuras románticas. De ese modo las series tendrán futuro.
¿Es cierto que usted no es fanático de la cultura moderna?
Esta cultura es un dulce para el cerebro, pero no puedes vivir solo con chocolate. Los reality show son divertidos pero no tienen ninguna sustancia." | La Razón.




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