"Tras su apariencia de niña buena, Adriana Ugarte es un auténtico terremoto. Sólo hace falta estar 20 minutos con ella para contagiarte de su simpatía y positividad. Además, tiene las ideas tan claras como Victoria Márquez de la Vega, la mujer en la que se convierte cada vez que aparece por el plató de La Señora.
Acabas de llegar de Asturias, donde habéis estado grabando varias secuencias...
Ha sido chulísimo trabajar en esos paisajes. Todo el equipo nos hemos unido mucho, y eso es importantísimo a la hora de trabajar.
Con lo chiquitilla que eres, ¿qué pensaste cuando te dijeron que serías La Señora?
Me sonó rimbombante, sí. Pero es cierto que, en aquella época, con veintipocos años las mujeres ya estaban cargadas de hijos. Además, mi personaje queda huérfana y tiene que hacerse cargo de los negocios familiares. De ahí que se la conozca como La Señora.
Estoy seguro de que tus amigos ya te han gastado alguna broma al respecto.
Alguna, sí. Les resulta raro verme con estas pintas.
En la ficción retrocedes a principios del siglo XX. ¿Te consideras afortunada de no haber nacido en aquella época?
Mucho. Antes, la mujer no pintaba nada y era un bicho raro si tenía sus propias ideas. Socialmente estábamos marginadas y lo único que tenía importancia eran las apariencias.
¿Y ahora eso ya no cuenta?
Sí, pero de otra manera. Hoy no se nos hace el vacío ni se nos prohíbe la entrada a ningún sitio.
Pero hay otros problemas, como la violencia machista.
Ha existido siempre. Lo que pasa es que hoy, afortunadamente, las mujeres se rebelan ante esta situación y se denuncia.
¿Cómo hubieras sido tú de vivir los convulsos años veinte?
Tan inconformista como Victoria, aunque creo que lo hubiera pasado muy mal.
Por lo que cuentas, ella parece muy adelantada a su época.
Muchísimo. Era una chica diferente a las demás.
¿Igual que tú entonces?
Yo me considero una tía bastante acorde con los tiempos que corren, pero muchas veces meto la pata por reivindicar lo que no es justo. Vamos, que me pierde la boca. Pero bueno, eso me da igual.
¿Qué es para ti una señora?
Aquella que se guía por sus propias intuiciones y sabe transformar las situaciones malas en buenas actuando con mucha diplomacia. Aunque las circunstancias vayan en contra, siempre va a luchar para conseguir sus objetivos.
¿Te lo han llamado alguna vez?
¡No, por favor, que soy muy joven! Bueno, igual en alguna tienda, si me han visto de espaldas, me han dicho: “Oiga, señora”... (risas).
Pues prepárate porque ahora sí que lo vas a oír...
Espero que no, ya que en la serie todo el mundo se refiere a mí como Victoria.
¿Te has encontrado con muchas como ella en tu camino?
Con alguna, pero por suerte aún hay mujeres que se guían por sus sentimientos.
Te enamoras de un cura. ¿Molestará a la Iglesia?
Espero que sí.
Te veo muy guerrera.
(Risas). Me gustaría que esta serie removiera conciencias. No se trata de molestar a nadie, pero sí de cambiar la visión de la realidad e intentar poner por bandera los sentimientos, no las convenciones.
Volviendo a la trama. ¿Qué tiene Ángel para que Victoria esté tan enamorada de él?
Tiene unos ojitos que me vuelven loca. Y cuando se pone a mirarme con esa carilla... (risas).
¿Tú qué harías por amor?
Cualquier cosa. Soy muy tonta para los sentimientos.
Con 23 años no paras de enlazar cine y televisión. ¿Te consideras una actriz con futuro?
¿Sabes qué pasa?. Prefiero no pensar en esas cosas porque si lo hago me agobio. Lo que sé es que soy actriz vocacional: soñaba con ello desde los 6 años.
¿A qué te hubieras dedicado si no fueras actriz?
¡Qué sé yo! Tal vez lo mío sería robar bancos (risas)." | Supertele.




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