"Lleva más de una década en la interpretación y ha aparecido en cerca de treinta películas, pero le sigue dando apuro verse en la pantalla por lo exigente y crítico que es con su trabajo. “Siempre me fijo en los errores, me machaco”, admite Fele Martínez, actor descubierto en Tesis, la ópera prima de Alejando Amenábar, que acaba de debutar en la televisión con la serie de Antena 3 Física o química. Nacido en Alicante hace 33 años, el simpático intérprete compagina las funciones del monólogo Solomillo con las grabaciones de esta producción sobre alumnos y profesores de un instituto que ha levantado ampollas en varias asociaciones de padres de estudiantes. Sin salirle del camino de “aprender” y de apostar por proyectos que le hagan probarse a si mismo, lleva dos meses en la piel de un reportero de televisión que se reencuentra con su ex novia Irene (Blanca Romero).

¿Por qué se había resistido a la televisión?
No me había cerrado en banda, lo que pasa es que no habían ofrecido cosas interesantes. Ahora, por primera vez, me proponen un personaje con continuidad y como me gustaba el papel y la temática de la serie, acepté. Además, tenía curiosidad por saber cómo era este medio.

Y ¿qué le parece?
Lo estoy pasando como un enano. Los chavales dan mucha vida, tengo unos compañeros maravillosos y el trabajo no me está suponiendo mucho esfuerzo. Sí noto que las grabaciones van más rápidas que los rodajes de cine. Nunca he visto la tele como un medio menor, aunque sí tiene códigos distintos al cine. Es como la novela y el teatro.

¿Qué lección ha aprendido?
La inmediatez y la intensidad. Tienes que tener muy claro el personaje que haces porque llegas y en segundos estás grabando. Es otro ritmo al que voy adaptándome cada vez más. Desde el primer día sentí cómo me arropaban, y eso hizo que el miedo desapareciera.

Desde fuera, ¿qué idea tenía de la tele?
No sé. Algunos compañeros me la habían pintado mucho peor, pero supongo que depende de la serie en la que estés.

¿Cómo es su personaje, Mario Barrio?
Un reportero con don de gentes. Le conoces y te cae bien, le dejas en cualquier sitio y se desenvuelve sin problemas. Está siempre con su cámara haciendo reportajes y documentales.

Mario trabaja en una televisión ¿entiende mejor ahora a estos profesionales?
Un poquito más. Yo no tengo problemas. Los periodistas y los actores nos autoalimentamos unos de los otros.

La serie ha recibido duras críticas por “el trato denigrante” que da al colectivo de profesores y porque sus tramas se reducen “a cuestiones de sexo y violencia”. Algunas asociaciones incluso han pedido su retirada.
Los problemas y temas que toca están ahí, aunque algunos quieran hacer oídos sordos. No es un documental, es ficción. Es como si dicen que no se filmen películas de acción porque son violentas... Están en su derecho de quejarse, pero pedir su eliminación... Respeto la opinión de todos, por eso pido que respeten mi trabajo. Lo curioso es que hay muchas series extranjeras crudas y bestias y el espectador las ve sin problema. En España, el deporte nacional es meter el dedo en el ojo, pero hay que tener en cuenta que detrás de cada producción hay muchísimo trabajo.

Y usted ¿qué ve?
Pues hay veces que veo series españolas y extranjeras y otras temporadas en las que no veo nada. No tengo preferencia por ningún género, me gusta empaparme de todo.

De la televisión ¿le asusta algo?
Perder intimidad, valoro mucho estar tranquilo tomando un café o dando un paseo. Quiero mantener cierto anonimato, pero en el paquete también va esto y te haces a todo.

Sigue con la función ‘Solomillo’.
Acabo de empezar una gira y tengo muchas plazas, por lo que estaré todo el año recorriendo España como el baúl de la Piquer. Me vine a Madrid para hacer el teatro que estoy haciendo ahora, un teatro muy personal. Además, la comedia me permite explotar y estirarme, es casi casi como hacer café-teatro.

Ha hecho películas con Alejandro Amenábar, Pedro Almodóvar, Julio Medem y Ricardo Franco, pero últimamente...
No he dejado nada de lado. Tengo cuatro filmes por estrenar -Fabián Road, A un metro de mí, Carmo y El kaserón-, que van desde la comedia a la road-movie hasta llegar a una historia de gastronomía y amor. Y también he hecho un corto con Mateo Gil -guionista habitual de Amenábar- por el que siento mucha curiosidad. Me gustaría repetir con todos los directores con los que he trabajado porque disfruto mucho en los rodajes, y eso que algunos son muy duros.

Ahora parece más fácil llenar un teatro que un cine.
Es que eso de tener al actor delante de ti en lugar de verlo proyectado...

¿Espera la llamada del cine internacional?
He rodado en Chile, Brasil y Portugal, pero parece que si no estás en Hollywood no has salido de España. En estos momentos tengo dos proyectos fuera con cineastas extranjeros.

Una pregunta facilona ¿Física o química?
Soy de letras puras. Fórmulas, pocas." | Laguiatv.