No apto para cardiacos. Así podría definirse, en muy pocas palabras, el vibrante choque protagonizado, anoche, por las selecciones de España e Italia. Más de once millones y medio de espectadores (11.501.000 y casi el 30% por ciento de cuota de pantalla) - y 14.131.000 y un 72.1 por ciento de share en los penalties - vimos cómo los de Luis Aragonés rompían el maleficio de los malditos cuartos. Este jueves, toca semifinal con Rusia.