"J. J. Abrams es como un niño chico. Cualquier cosa, gesto o movimiento durante la charla le sirve de disculpa para mostrar su lado más divertido o travieso. Nacido en la ciudad de Nueva York en 1966, ha estado en Madrid para mostrar de la mano de Paramount las primeras pinceladas de Star Trek 11. Un título que no llegará a los cines hasta mayo de 2009.

Star Trek 11 y antes Misión Imposible III son películas basadas en exitosas series de televisión. ¿Por qué cree que le han elegido a usted para este trabajo?
Es fruto de la casualidad. Además, se da el caso de que de crío a mí lo que me gustaba era La Guerra de las Galaxias. Por eso cuando me propusieron hacer una nueva versión de la tripulación del Enterprise tenía muchas razones para decir que no. Lo que me atrajo fue poder contar los orígenes, hacer una precuela para mostrar las historias desde un punto diferente.

Ha trabajado en cine, pero su gran pasión es la televisión...
Me gustan los dos medios. La tele te da más libertad.

¿De qué manera?
Puedes experimentar, contar historias y desarrollarlas en todos los sentidos. Eso en el cine es una misión imposible ya que tienes que en contra el factor tiempo.

¿Qué diría a los que aseguran que la mejor ficción actual es la que se hace para televisión?
Estoy totalmente de acuerdo.

¿Lo suyo es la ciencia ficción?
Es un género que me gusta y que te proporciona libertad absoluta.Lo importante para una historia no es el lugar donde se desarrolla, sino que los personajes calen en la audiencia.

¿Es usted de la generación de los niños frente al televisor?
Desde luego, la televisión de mi infancia me influyó mucho.

¿Tiene una serie favorita?
La zona oscura. Prueba de ello es que los títulos de crédito de Perdidos en cierta medida son un homenaje a esa serie.

Con Perdidos ha creado más que una serie un fenómeno y adicción entre sus incondicionales.
Es algo que empieza a preocuparme. De todas formas, he de confesarle que me gusta trabajar bajo presión, ya que las expectativas me impulsan a hacer más cosas.

¿Quiénes son más duros, los estudios o los responsables de las cadenas?
Todos te exigen, ya que al final todos quieren llegar al mayor número de espectadores.

¿Qué es lo que le gusta?
Siempre hago lo que me gustaría ver. No pienso en lo que puede tener éxito entre el público, sino que hago lo que siento porque yo en el fondo también soy público.

Salvo pequeñas excepciones, ¿hay falta de originalidad en el medio?
Este es un negocio acostumbrado a hacer y deshacer lo que ya existe. Hay quienes creen que lo conocido es más fácil de vender. A mí, por el contrario, me gusta abrir nuevos caminos. Mi gran reto es hacer historias imposibles, pero a la vez que sean creíbles.

Aunque a veces un poco enrevesadas.
Lo complicado no tiene nada que ver con la satisfacción de ver algo bien hecho. Como espectador he visto producciones dificultosas que me han gustado mucho y otras más simples con las que me he aburrido. Los espectadores son inteligentes, muchos siguen series como Perdidos o Seis grados porque son como puzzles visuales con los que pueden jugar.

Confiese, ¿no se ha sentido perdido con alguna de sus series?
Recuerdo que una vez vi un capítulo de Alias ya en emisión y no entendí nada.

Perdidos acaba en el 2010 y se habla de que hará una película.
La cadena ABC aceptó el final en la sexta temporada. Es un regalo, pero también una señal de confianza en el producto. El final de Perdidos ya está escrito. Sabemos cómo va a acabarse y de cuánto tiempo disponemos para desarrollar todo de cara a ese final. ¿Una película?. Yo pienso que no, pero nada es imposible." | ABC.