"¿Ha participado alguna vez en Els Pastorets?
No. Es más: no los había visto nunca hasta hace cinco o seis años, porque en el barrio de Barcelona en el que vivía no había esa tradición, pero sí esa imagen típica de capital de que es una cosa muy carrinclona. La idea del programa es desmitificar que Els Pastorets es algo anticuado. Es una buena excusa para que la gente se reúna y se lo pase bien.
¿Cuál es el personaje favorito de los aspirantes?
Gana por goleada Lucifer y todos los que viven en el infierno. La verdad es que si te pones unos cuernos y una capa y lo disfrutas, te sale una sonrisa maléfica que no practicas en la vida y que te hace mucha gracia.
¿Es también el papel que más le gusta a usted?
Si tuviera que escoger, me quedaría con el infierno. Crea mucha coña.
Ya se le ve aspecto de diablillo...
¡No! Tengo cara de mindundi, que puede estar arriba o abajo...
¿Cómo está el nivel en Catalunya?
Me ha impresionado mucho. Primero, porque la gente pone mucha entrega y, después, porque los hay que desde hace 40 años representan, si no el mismo papel, diferentes, y se saben la obra de memoria. Tal vez un shakespeare no les saldría muy bien, pero demuestran un nivelazo.
La convocatoria fue un éxito...
Al casting se presentaron más de 700 personas de diversos puntos de Catalunya. Y todos disfrazados. Recuerdo a unos que vinieron disfrazados desde Sant Quirze de Besora... Todo el tren iba de pastor palestino. Y un senegalés le gritó a uno de ellos: "¡Senegal, Senegal!"...
¿La adaptación de Xavier Bru de Sala agitará alguna conciencia?
No es una versión subversiva ni irreverente. Tiene un lenguaje más moderno, el 50% de la obra es musical y dura poco más de una hora. Es muy espectacular.
En Polònia hacía de mindundi, pero también de Benet XVI... ¿Es adicto a combinar religión e ironía?
Tal vez es que me gusta meterme en líos. Mi padre era muy ateo y eso se lleva dentro. O igual tengo cara de no haber roto nunca un plato y se supone que si digo una barbaridad no se la va a creer nadie. Con Benet XVI sí que era irreverente, pero aquí no nos hemos metido con la religión, ni en positivo ni en negativo. Queríamos enseñar que Els Pastorets los hace gente que quiere encontrarse con otras personas. Els Pastorets hacen desde hace siglos lo mismo que algo tan de moda ahora como el Facebook.
Después de caçar paraules y buscar pastorets, la audiencia no le va a tomar en serio...
Es culpa mía. Siempre que he querido ir de serio, he acabado proponiendo alguna burrada, y la gente se engancha rápido. Me tienta demasiado la tontería, hacer el payaso. Pero soy feliz, aunque no me siento un payaso.
Es que su nombre ya provoca cierto cachondeo...
Ha traído siempre mucha cola. Me han llamado de todo: Roger de Llúria, Roger de Flor, Passeig de Gràcia, Roger Desgràcia. Desde que salgo en la tele, me preguntan si es un nombre artístico o un seudónimo. Es real, pero invita a hacer coña.
¿De qué se disfrazará el próximo carnaval?
Nunca lo hago. Me da una vergüenza terrible, porque no acabo de encontrar el rol: no sé si soy un personaje o yo mismo." | El Periódico de Cataluña.

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