Un plomazo en toda regla. Así podríamos definir el estreno de La vuelta al mundo en directo. El primer reality road de Antena 3 careció de ritmo en todo momento y pecó de no haber presentado, previamente, a las parejas de concursantes, tal y como mandan los cánones en este tipo de programas.

El primer formato de Phileas Productions es una copia, burda, descarada y cutre de The amazing race, de la CBS, además, de quedarse en un barato intento de emular al exitoso Pekín Express, de Cuatro, a pesar del presentador Óscar Martínez, ex chico AR, negara la mayor una y otra vez. Los atrevidos aventureros tampoco son nada del otro jueves: de hecho, más de uno, y más de dos, ya se han asomado a nuestra pequeña pantalla en otros espacios, tal y como apunta la siempre sagaz Chica de la Tele. La audiencia ya ha emitido su veredicto: un paupérrimo 10,6 por ciento de cuota de pantalla que no compensa, en absoluto, la cuantiosa pasta (no italiana) invertida en este programa.