"En la tahona del pueblo de San Martín del Sella, donde se desarrolla Doctor Mateo, se cuecen muchas historias. Una es la de Elena, la panadera, una mujer independiente que vive con su hijo y guarda un secreto inconfesable. Otra, la de la actriz que la interpreta, María Esteve, que a sus 34 años vuelve tras un retiro voluntario de dos años: "Estaba harta de que siempre me dieran los mismos papeles".
¿Por qué dejaste la interpretación?
En este país no se apuesta por los actores; siempre te ofrecen los mismos trabajos. Y a los chicos que antes hacían de mi pareja, ahora lo son de chicas de 23 años. A nosotras siempre se nos quiere jovencitas. Es increíble.
¿Y qué te animó a volver?
Doctor Mateo, que es un regalazo, y la obra En la cama. Con ella todo iba bien hasta que robaron las fotos de mi desnudo y abandoné la función. No iba a dejar que me hicieran daño.
No te prodigas mucho en televisión.
Pero no hay ninguna razón en particular. He ido aceptando los proyectos según me llegaban. Es un medio estupendo, pero muy sacrificado.
Eres muy celosa de tu vida privada. ¿Te sientes ahora más expuesta?
No lo siento así. Sí noto que me sigue más gente. Además, a estas alturas, sé que no debería decirlo, pero prefiero quitarme las gafas y no ver más allá, y lo digo en un sentido literal.
¿Has actuado así ante la emisión de la miniserie sobre tu madre?
Sí, tanto mi familia como yo. Entiendo que el público quiera saber, pero ella es la única que conoce la verdad de su vida y debe decidir cuándo y cómo contarla.
Pero la vida no te ha tratado mal.
Me han hecho daño, cuando yo no me he dedicado a otra cosa que no fuera el trabajo. Soy una chica sencilla, y mi día a día es tan normal que no puede interesar a nadie.
Doctor Mateo te está resarciendo.
Una de las mejores cosas es tener cerca a mi amiga del alma: Natalia Verbeke. Nuestra relación se ha forjado trabajando." | Supertele.




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