"Una casa puede cambiar totalmente de aspecto en cuestión de horas. Y, lo que es mejor, sin que su propietario lo sepa. Esa es la clave de Reforma sorpresa, el programa que Cuatro estrena el lunes, 7, y que se emitirá en forma de tira diaria. Nuria Roca está al frente del espacio, en el que un equipo de especialistas en obras y reformas darán un aire nuevo a la vida de varias familias transformándoles su hogar. Lejos de ser un espacio de bricolaje, "detrás de cada caso habrá una historia de interés humano", dice Roca.
¿Qué alicientes encuentra en este nuevo programa?
El gran atractivo de este formato es la posibilidad de improvisar. Me gusta mucho la improvisación. No me gusta tener las cosas planificadas y saber lo que voy a hacer dentro de un mes, salvo en lo que se refiere a mis hijos. En este programa, cuando empiezas no sabes cómo vas a terminar. Si vas a llegar a tiempo, si la reforma la vamos a poder acabar antes de que llegue el habitante de la casa, si nos va a quedar mejor o peor... Nosotros mismos nos sorprendemos cada momento que pasa.
¡Qué razón tiene cuando dice que las obras son un cajón de sorpresas!
Es cierto. Una obra no se puede programar jamás. En una obra acabas discutiendo, porque si no falta una cosa falta la otra, y si no se rompe una tubería se va la luz. En ese sentido, el programa tiene un ritmo trepidante. Resumir 13 horas de trabajo en 50 minutos es fascinante.
¿Qué le da Cuatro que no le den otras cadenas para ser tan fiel a esta empresa?
He trabajado muy a gusto en otras cadenas y con otros equipos, pero desde que trabajo en Cuatro he abordado formatos que me han hecho crecer muchísimo como persona y como profesional.
¿Y qué le puede dar este programa que no le hayan dado otros?
Me está dando muchas cosas, porque tiene un poquito de todo. Sobre todo, emociones. Cada programa es diferente. Cada familia, cada reforma, cada diseñador es un mundo. No tenemos uno para todos los programas, sino cuatro diseñadores. Este reality me lo da todo. Me gusta esa improvisación, esa inmediatez: a mí no hay cosa que más me guste que un directo. Y Reforma sorpresa, aunque se emita grabado, es un directo, porque no puedes repetir la rotura de una tubería o cómo se coloca un clavo de nuevo. Esto es así y sale como sale. A mí eso me pone las pilas.
También le pondrá las pilas el hecho de haber estudiado arquitectura...
Pues sí. Siempre he tenido mucho que ver con este mundo, porque soy aparejadora, arquitecto técnico. No llegué a ejercer profesionalmente porque enseguida me puse a hacer televisión, pero estoy colegiada e hice mis prácticas en un estudio de arquitectura el último año de carrera. Este programa ha hecho que me reencuentre con el mundo de las obras. No las dirijo, pero me entusiasman. Me pasaría la vida en las obras. Por supuesto que me he hecho la reforma de mi casa.
Hablemos de su anterior experiencia en Perdidos en la tribu.
Quedé más que satisfecha. Hemos tenido una audiencia muy fiel. En un principio no pensábamos que iba a ser tanta. Fue muy alta desde el primer programa y nos acompañó hasta el último. El resultado ha sido espectacular. De hecho, ya estamos preparando la segunda edición.
Pero recibieron críticas de algunas oenegés, que les acusaban de falsear la realidad de las tribus indígenas que aparecían en el programa...
Fue beneficioso para nosotros que esas acusaciones se produjeran al principio del programa, porque al final todo acabó en nada. Es algo tan simple y fácil como que ahora mismo te vayas donde están esas tribus y mires a ver si viven así o no. Es algo que se desmonta por su propio peso. De todos modos, esas críticas no afectaron al programa.
Véndame su libro, aunque no haya venido a hablar de él.
No hace falta que se lo venda, porque está ya suficientemente vendido (sonríe). Los caracoles no saben que son caracoles va ya por la séptima edición. Estoy encantada. Escribir es una de las cosas que más me llenan, aunque supone un esfuerzo muy gordo que no tiene nada que ver con el mundo de la televisión.
Entonces, seguro que ya está preparando otro.
Tengo muchas ganas de meterme en otra historia de nuevo. Hay un proyecto, pero ya le he dicho a la editorial que no lo puedo asumir ahora. Tengo pensado un inicio y un personaje, pero nada más. Mi forma de escribir es esa: sentarme y dejar que fluya el libro. Tengo una idea, pero no sé lo que voy a contar. Cuando empecé Los caracoles... tenía el personaje y el comienzo, pero no sabía dónde iba a terminar." | El Periódico de Cataluña.




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