"De directora de cine porno. En ese papel veremos a Samanta Villar en el próximo 21 días. La periodista, una de las apuestas de Cuatro en la última temporada, está ya acostumbrada a la polvareda que levanta su programa y reconoce que esta entrega será quizá la más morbosa, pero asegura que esconde sorpresas e historias humanas. Satisfecha con la intensa experiencia de vivir una vida distinta tres semanas, confiesa que 21 días le ha hecho crecer y que, en el futuro, no descarta proyectos distintos. Incluso fuera de pantalla.
De todos los 21 días que ha hecho, ¿cuál le ha marcado más?
Muchos. La indigencia, los trastornos alimentarios, los sin papeles, la crisis. Todos los que tienen carga dramática me han cambiado. Antes era más beligerante y crítica. Con el programa aprendes a matizar opiniones y a ponerte en el lugar de la gente y acabas pensando: "Si hubiera vivido las circunstancias de esta persona quizá actuaría igual". Me he vuelto más tolerante.
¿Todos los temas se pueden explicar desde dentro, con un 21 días?
Creo que sí. Todo se puede contar. No hay temas vetados, aunque cada uno tendrá su límite. Yo tengo los míos, pero respeto mucho a la gente que haría temas que yo no osaría hacer.
¿Cuáles?
No sé decir cuáles, ¡pero seguro que hay alguno que no haría!. En general escogemos con criterio temas que luego no hagan daño, que no tengan secuelas físicas o psicológicas. Depende mucho de tu firmeza, de cómo te lo tomes.
Con Marlene en la mina de Morococala parecía sufrir mucho. Casi tira la toalla.
Sí, sí. En la mina el problema fue el peligro real. ¡De verdad!. No es que el trabajo fuera duro o la claustrofobia. Era que nos jugábamos la vida. Bajamos, sabíamos que la mina estaba en condiciones pésimas pero no imaginábamos que fuera un riesgo absoluto para la vida cada día. Era un problema grave. Por eso en vez de bajar los 21 días lo hicimos solo dos. Con eso ya teníamos un retrato de lo que queríamos explicar. Ha sido la única vez que no hemos hecho los 21 días completos.
¿Cuesta mucho dejar atrás las historias humanas y salir de un 21 días?
Depende. Como en la vida, hay gente con la que te entiendes más y otra con la que menos. Aunque mantengo contacto con algunas personas y es inevitable la amistad, intento que no se cree una relación de dependencia porque no la puedo mantener. En el rodaje se viven momentos dramáticos, escuchas a la gente y para ellos es muy terapéutico explicar lo que les pasa e, inevitablemente, se crea aprecio mutuo. Cortar de golpe no es tan fácil. Intento que no suponga un gran peso psicológico.
Si dependiera de usted, ¿que otro 21 días se haría?
El que yo escogí ya se ha hecho: el de la ceguera, que se emitió recientemente. Tardamos un año en hacerlo. Todos los de temática social me gustan mucho.
¿Qué género hace usted en televisión?
Yo digo que hacemos docutainment, aunque hay quien lo llama periodismo vivencial. No sé hasta qué punto la etiqueta funciona. Es documental y, a la vez, entretenimiento, y es una fórmula súper efectiva de llegar al espectador. Es como al niño que le haces el avión para darle de comer. Entretienes al espectador y, a la vez, logras que vea cosas que si haces un documental clásico lo mirará el 4% de la audiencia. En cambio, con este formato lo mira el 20%. Por eso cuando me dicen que en la tele hago un papelón yo les recuerdo cuál es la función del periodismo: formar, informar y entretener. Y nosotros hacemos las tres cosas en una. O sea, que hacemos periodismo, del todo.
¿Encaja usted bien las críticas?
He aprendido. Es curioso. Sigo haciendo lo mismo de siempre: trabajar lo mejor que puedo. Pero resulta que esto tiene éxito y una parte de la población te exalta, mientras la otra te bombardea. Y tú estás en medio y dices: "Si no he querido nada de esto". Parece que todos están locos. Es interesante verlo desde dentro. Las críticas al principio me impactaban mucho y me enfadaba, pero ahora me digo: "Es normal que piensen así. Yo también era crítica antes y he cambiado". Seguro que si todos los que cargan contra el programa vivieran mi experiencia cambiarían totalmente de idea. Puedo entender que si yo antes me equivocaba, que ellos se equivoquen ahora. No pasa nada.
¿Qué piensa cuando le llaman actriz?
¡Uy!, eso me lo dice mucho el crítico Ferrán Monegal. Se lo he explicado 20 veces, pero es que no hay ciego peor que el que no quiere ver. No hago de actriz, hago de mí, que soy periodista y persona. Y ya está. ¿Actúo? No. ¿Interpreto? No. Yo vivo. Si a la gente le sorprende ver a la gente vivir...es su problema. No los puedo convencer. Grabamos muchas horas en 21 días. No puedes actuar todo el tiempo. Trabajamos la realidad. Y si de madrugada pasa algo cojo la cámara y grabo. Si tengo que hacer de actriz en ese momento...¡sería un desastre!. Si funciona y es creíble es porque es real.
El hecho de que usted estudiara dirección de actores quizá da alas a esa crítica.
A eso se agarran algunos, a que hice interpretación en la Escuela Nancy Tuñón. Y hay algo que sí concedo a los críticos: en este trabajo hay un punto en común con el trabajo actoral: cuando reconozco las emociones que pasan, sí que hay una voluntad de poner en escena esa sensación. Lo que pasa es que el actor trabaja para generarse esa sensación ficticiamente y yo no. Yo vivo. Cuando reconozco la sensación y pienso, con criterio periodístico, que puede funcionar, lo explico a cámara. Tengo una formación y la uso para explicar.
Si le dicen que debe volver a un informativo como el del 3/24 ¿Qué pasaría?
Estaría encantada de la vida. ¡Descansaría no sabe cómo!.
¿Tan agotada está?
¡Uf! (suspiro). ¡Es brutal! Llevamos más de un año 21 días seguidos al mes fuera de casa, festivos, fines de semana. Trabajo las 24 horas. ¡Tela marinera! El resultado es gratificante, pero cuando estás rodando dices: "¡Dios mío, qué bien estaba en TV-3!". Bromas aparte, no me importaría volver a informativos o hacer algo fuera de pantalla.
¿Tiene ya algún proyecto?
Cuando acabe 21 días quiero descansar unos meses. He podido ahorrar un poco. Luego quiero ver qué hay. Y si tienen que ser sin pantalla, ningún problema. Incluso fuera del periodismo. No me importaría cambiar de vida.
¿Qué le gustaría hacer?
Todo sería difícil, porque tengo 34 años y me he especializado, pero me gustaría, por ejemplo, hacer producción. Aprender es lo que me gusta. Por eso entré en 21 días. Porque cada rodaje es una nueva vida. Es súper intenso.
¿No teme, cuando se acabe el programa, ser para siempre la chica de 21 días?
Quizá. Pero un antiguo jefe mío me dijo hace días que 21 días me había dado a conocer mucho pero no me había encasillado y que podía volver a informativos. Este no es un programa del tipo del corazón, que te puede perjudicar para luego hacer según qué género. Aunque volver a informativos sería extraño para el espectador y no sé si muchos apostarían por ello. Yo no lo echo demasiado de menos. Puedo hacer otras cosas. Preferiría pasar a la fase de pensar nuevos formatos o dirigir." | El Periódico de Cataluña.

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