"Mónica López (Gran Canaria, 1969) empezó en el teatro, ha hecho cine y, en menor medida, televisión. Si tuviera que elegir uno de los tres medios, le costaría decidirse. "Lo que quiero es explicar historias en las que crea, que me gusten". Y uno de los últimos proyectos que la han seducido es Acusados, la ficción de Telecinco en la que interpreta a Aurora Castillo, una fiscal con un alto sentido de la justicia.
¿Qué es lo que más le atrajo del proyecto de Acusados?
Joaquín Llamas [el director] vino a verme al teatro de Madrid donde yo hacía una obra y me dijo que me quería en la segunda temporada. Yo no había visto ningún capítulo de la primera, así que me pasó los 13 episodios en DVD. ¡Y los devoré! ¡Los vi en dos días! El guión me pareció muy bueno y, además, estaba el hecho de que Blanca Portillo iba a estar ahí y de que yo iba a ser su contrapunto. No me lo pensé ni cinco minutos. ¡Me enamoré de la serie!
No es la primera vez que alaba a sus compañeros en Acusados. Pese a que ya tiene bagaje como actriz, ¿aún sigue aprendiendo de ellos?
Siempre. ¡No se lo puede ni imaginar! He hecho tele, pero no tanta como ellos. Y la tele tiene una técnica distinta que hay que aprender. Además de con Blanca, Daniel Grao y todos los compañeros, he aprendido también con los técnicos. Uno actúa y lo hace para uno mismo, pero hay que tener en cuenta también aspectos formales. He aprendido mucho de la técnica televisiva.
Usted ya había hecho tele hace tiempo, en Cataluña. No le vendrá de nuevo...
Sí, en TV-3 hice bastante tele. Pero la velocidad con la que se trabaja en Madrid es diferente. No había hecho nunca nada tan grande.
¿Cuál es la diferencia entre trabajar en Cataluña y en Madrid?
En Madrid me impresiona la cantidad de escenas que se ruedan en un día, lo rápido que van y cómo se monta todo para hacer lo máximo en una jornada. Por un lado está bien y por otro se hace todo demasiado deprisa. Pero te pones las pilas; aprendes a seguir ese ritmo.
¿Cómo se construye un personaje interesante cuando se trabaja así de rápido?
¡Gran pregunta! No lo sé. Haciendo lo que uno puede, sin ponerse nervioso y hablando con el director para saber lo que quiere. Hay que estar muy despierto y atento. Y luego vas sobre la marcha. Cosa que no está mal. Siempre había pensado que era una locura, pero después de hacerlo...
¿Cómo se preparó para el papel de Aurora Castillo?
No tuve demasiado tiempo. Más que nada trabajé el carácter de esa mujer. Es inflexible, muy justa, pone la justicia por encima de todo. Y por eso choca con el personaje de Rosa Ballester. Traté de no enseñar demasiado de ella.
¿Tuvo que aprender sobre temas legales?
De leyes no preparé nada especial. Los guiones ya están explicados y los guionistas se han informado. Todo lo que digo será verdad. ¡Yo lo digo convencida!
¿Cómo evoluciona Aurora en los próximos capítulos?
Va a seguir en su línea, pero los acontecimientos la van a desbordar. No llega a entender muchas cosas. Tener a una mujer tan fuerte como Rosa Ballester al lado le va a hacer pensar.
Esta segunda temporada de Acusados no ha alcanzado aún las cifras de audiencia de la primera. Como actriz, ¿nota esa presión?
Nada más acabar de rodar me volví a Barcelona, me puse a ensayar teatro y no he podido ver ni un capítulo, con lo cual no he visto qué tal va. Sé que la cambiaron de día, que la estrenaron un día de fútbol... Es una pena, porque detrás hay mucho trabajo para que luego no se cuide el producto. No se entiende muy bien. Aunque los datos me llegan de refilón, la audiencia sí que influye. Esto es una dictadura: la de las audiencias. Creo que Telecinco está dejando respirar bastante la serie a pesar de los resultados. A ver qué pasa. En un producto así deben dar tiempo al boca a boca, a que la gente hable de él, antes de apartarlo.
Asegura que le cuesta disfrutar en la tele y que se siente más libre en el teatro.
(Risas). Mis amigos se ríen y dicen que cuando estoy en la tele luego me veo y observo todos mis defectos...y en el teatro no me veo y por eso estoy más tranquila. Pero en realidad no lo sé. Soy muy autoexigente y quizá eso es lo que no me deja disfrutar. Pero la tele es divertidísima. Es estupenda para explicar historias. También tengo más experiencia en teatro y me arriesgo más. Y quizá en tele, como hago menos, estoy más cohibida. Mi objetivo en la vida es aprender a disfrutar todo.
Para un actor, ¿hay un antes y un después de la tele?
Me lo pregunto siempre. Supongo que sí, pero depende de cómo uno escoge luego. Tras trabajar en la tele te conocen más, pero también influye la suerte.
La televisión actual, ¿le parece de calidad?
La veo poco. Y aún no me he puesto la TDT, con lo cual igual dentro de unos días no tengo ni tele (risas). Voy a arriesgarme, ¡a ver si puedo vivir sin tele! No, lo dudo. He visto mucha y me gusta. Se dice que ahora, en Estados Unidos, los artistas hacen más tele que cine porque tienen más libertad. Y quizá empiece a pasar eso en España. Que la gente se arriesgue más. Creo que hay de todo: cosas de gran calidad y otras muy malas y sin proyecto. Y eso se nota siempre. El espectador no es tonto. Está en nuestras manos hacer una televisión mejor." | El Periódico de Cataluña.

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