"Acostumbrado a soportar todo tipo de incomodidades en El conquistador de el fin del mundo, el reality estrella de la ETB, Billete a Brasil ha sido como unas vacaciones pagadas para Julian Iantzi. Ha trabajado duro, pero la experiencia le ha servido también para desconectar y comprobar que se puede ser feliz con muy poco.
¿Qué has aprendido con este concurso?
A relativizar todo. Parece mentira, pero me he tenido que ir a una isla en el Atlántico para darme cuenta de que somos esclavos del consumo. El paraíso no radica en tener muchas cosas materiales, sino en vivir con sencillez.
Suena demasiado místico...
Sí, pero es verdad. La gente de Boipeba tiene una calidad de vida mayor que la nuestra. Ellos, con cuatro pescaditos, la playa y tal, son felices. Encima, lo poco que tienen lo comparten.
¿Y los concursantes? ¿Qué tal lo están pasando?
Ellos están sufriendo más. Convertir unas cabañas derruidas en una acogedora posada no es fácil. Pero veremos cómo se adaptan y se sienten más realizados como personas.
¿Han encajado bien con los nativos del lugar?
Bueno, ahí andan...Para mí, esa está siendo la parte más complicada. El entorno es idílico, pero las costumbres y la comida, por ejemplo, son diferentes a las nuestras. Además, los miembros del Consejo Secreto son inflexibles.
Y tú, ¿lo has llevado bien?
Sí, pero también he tenido disgustos. La moqueca, el plato típico de la zona, está tan rico que un día me tomé tres raciones. Como tiene muchas especias, luego tuve una digestión horrible [risas].
¿Has echado de menos vivir un poco más de aventura?
Por supuesto. Soy un hombre de acción y disfruto más de aquellos concursos donde hay que descargar adrenalina.
¿No tienes miedo a nada?
No soy ningún valiente pero me gustan los retos y, a veces, me la tengo que jugar para cumplirlos. La rutina me mata y la adrenalina es mi droga. Ahora me estoy preparando para competir en un ironman, una prueba de resistencia extrema.
En tus vacaciones, ¿también buscas emociones fuertes?
Al revés. Como me pasó la mitad del año fuera de casa y sufriendo calamidades, prefiero quedarme en casa.
¿Te sientes encasillado como presentador de realities?
No, me considero versátil y camaleónico, y estoy preparado para cualquier formato.
¿Tu mundo siempre fue la tele?
Qué va, soy programador informático, pero también he trabajado en la hostelería, la metalurgia y como comercial. Soy un culo de mal asiento, nunca paro." | Teleprograma.

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