"Produce vértigo", dice Isabel Gemio, que agradece, además, a su empresa la libertad que le otorga, y a los oyentes, su fidelidad.
¿Qué supone este triunfo?
Además de mucha alegría y mucha responsabilidad, lo considero una aprobación de la audiencia a una apuesta arriesgada que he hecho por no ir a favor de la corriente. Procuro no hacer lo que ya hacen otros y me inclino por los temas pegados a las necesidades de la gente. Traigo expertos que se cuestionan lo que pasa, y busco gente independiente, porque hay demasiada ideología en los medios; yo prefiero dejar a un lado la política. Además, tengo espacios de poesía, de cultura... y le añado humor.
¿A por el primer puesto?
Soy muy competitiva y, sinceramente, no me gusta ser la segunda, pero también soy realista y sé que no tengo los mismos medios que la competencia. Nos harían falta más emisoras, más repetidores. No obstante, yo compito contra mí misma. Soy muy exigente y hago cada programa como si fuera el primero y el último.
¿Cuál es el secreto del éxito?
No lo sé, pero creo que actualmente hay mucha gente a la que no le llena la televisión y busca la radio porque le permite escuchar otras cosas. Éstos son tiempos difíciles en los que el público necesita referencias; es tiempo de quejarse, de no perder el tiempo, y en el programa recogemos las inquietudes del oyente. No obstante, nunca se sabe a qué se debe el éxito, casi siempre es un misterio.
Desde aquel debut a los 16 años en Radio Extremadura, ¿qué ha cambiado en la radio?
Ha cambiado mucho, y no para mejor. Antes era más creativa, ahora todo es más clónico. Cada vez hay menos medios y los profesionales tienen muy difíciles los comienzos.
La definen como una mujer de radio, pero gran parte del público la recuerda por sus programas en televisión. ¿Dónde se encuentra más a gusto?
Estoy muy agradecida a la televisión, que me ha dado mucha felicidad, pero la radio es un medio muy directo, en el que es posible dejar tu impronta personal sólo con una voz y un pequeño equipo. Además, en Te doy mi palabra soy directora y decido lo que hago y lo que no hago, lo cual es un privilegio. Estoy muy agradecida a Onda Cero por ello y me siento muy afortunada. ¡Qué más puedo pedir! Por otra parte, a un periodista, la radio le da prestigio; a mí me ha permitido un registro más periodístico.
Micrófono de Oro en 2009, varias Antenas de Oro... Usted ha sido galardonada en muchas ocasiones. ¿Qué es más gratificante, esos premios o el incremento de audiencia?
Todo lo agradezco mucho. Me encanta recibir premios; todos tenemos nuestro ego. Pero lo que más satisfacción me da es vivir con dignidad mi trabajo; no comer sapos; dormir tranquila; seguir, después de 30 años, sin renunciar a mis principios. Eso es el éxito. La credibilidad es mi único patrimonio, por eso digo no a muchas cosas. Poder elegir es impagable. En Te doy mi palabra, me puedo permitir salir a la calle; hay que hacer periodismo de calle más que nunca, mojarse, reflejar lo que sucede..." | La Razón.

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